Reconozcámoslo: no hay nada más aburrido que los «About me» / «Sobre mí». Lugares polvorientos dentro de nuestras páginas web donde explicamos a los visitantes quienes somos y a qué nos dedicamos mientras tratamos desesperadamente de transmitir qué es lo que nos hace especiales.

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Lamentablemente la mayoría de veces no lo hacemos bien: nos exponemos y nos vendemos como un producto, usando frases manidas de marketing barato, usando fotografías que no transmiten nada y copiando desvergonzadamente lo que hacen los demás sin tan siquiera hacer el esfuerzo de entender por qué lo hacen. En esta absurda competición por la relevancia, nos olvidamos que somos seres de carne y hueso. No hay nada más interesante que nuestra propia vida, siempre y cuando la contemos con honestidad: con sus grietas, sorpresas, victorias y fracasos… Por eso solo lograremos conectar con nuestra audiencia mediante el uso una herramienta que el ser humano desarrolló varios milenios antes que Twitter o Instagram. Esa herramienta es el relato.

No nos engañemos: en la ausencia de relato solo hay vacío. La imagen de marca más refinada o la estrategia de marketing mejor planificada se desmoronarían como un castillo de naipes sin un relato sólido que las sostenga. Y esto ocurre a todos los niveles, desde la marca más reconocida al negocio de barrio más humilde: incluso detrás del más sencillo de los proyectos hay una historia susceptible de ser contada. Porque el relato nos acerca, conecta nuestras experiencias vitales y nos hace más proclives a entendernos, a empatizar con el otro.

Dicho esto, nada menos que cuatro párrafos y doscientas cuarenta y una palabras después ¿Qué os puedo decir sobre mí…?

¿…cual es mi relato?

Autoretrato desenfocado de Nacho MG

Soy un chico del norte nacido a mediados de los ochenta: aún tengo Facebook, así que podríamos decir que soy un millenial de primera generación de manual. Aunque encajo en el estereotipo de muchacho de pueblo que soñaba con vivir en una gran ciudad, lo cierto es que mis orígenes están diseminados por muchos lugares donde no tuve tiempo de echar raíces: me pasé la infancia moviéndome de un lugar a otro, cambiando de colegio constantemente debido primero a la profesión de mi padre, a la posterior separación de mis padres, a los cambios de piso y a las dificultades económicas. En este contexto no era muy fácil hacer amigos, así que me refugié en la lectura, el dibujo y el deporte.

Ya de adulto, invertí muchos años formándome en un área profesional que no resultó ser lo que pensaba. Mi primer gran logro, –conseguir que una editorial se fijase en mi trabajo– en vez de darme confianza me llenó de dudas. Finalmente tuve que admitir que quizás no había tomado las mejores decisiones. Devastado por mi «error» y por la equivocada creencia de haber perdido el tiempo, me acomodé en la siempre la tramposa rutina que supone la estabilidad laboral.

Entonces ocurrió algo inesperado que me llevó a tomar una decisión radical: era el momento orientarme en una nueva dirección, una en la que todo lo que había aprendido hasta ese momento fuera un elemento a mi favor. Era la hora de la verdad.

Desde entonces he intentado centrarme en desarrollar mis capacidades para dar vida a mis relatos, empezando obviamente por la escritura, como puedes comprobar visitando mi blog o leyendo alguno de mis micro-relatos gráficos.

También he enfocado mis conocimientos en ilustración y diseño (soy Técnico Superior en Artes Gráficas) al arte de contar historias. Por eso he escrito varios guiones, novelas y cómics. ¿No me crees? He escrito y dibujado una novela gráfica y te la regalo.

En los últimos tiempos estoy dedicándole mucho tiempo a la fotografía y al audiovisual, recursos imprescindibles para dar contexto a un narrativa honesta y veraz. De hecho, considero que es muy importante hacer que mi relato sea auténtico, por eso todas y cada una de las imágenes que ilustran esta web, -desde la cabecera a las que ilustran las diferentes secciones-, están hechas por mí, sin recurrir a ningún stock de imágenes.

Si todo esto te convence, quizás seas un empresario en busca de nuevas ideas para tus campañas de marketing. En ese caso te invito a que le eches un ojo a mi curriculum y me agregues a tu red de contactos en Linkedin: estaré encantado de charlar contigo (en inglés o castellano).

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Epílogo:

Si tuviera que analizar mi vida en función de una estructura narrativa de «Presentación», «Nudo» y «Desenlace» siento que estoy aún al principio del segundo acto. Nadie sabe lo que me deparará el futuro, pero al menos ya he descubierto qué es lo que quiero: Hacer de nuestras vidas un relato que merece ser contado.