Curso de marketing inmoral: Cómo crear un bulo

¿Te gustaría trabajar en una profesión con futuro? ¿Qué te parece fake news manager? Te garantizo cientos de clientes dispuestos a invertir miles de euros en destruir, humillar y aplastar a sus rivales. Solo necesitan a un responsable de comunicación dispuesto a sacrificar sus principios por unos pocos euros.
Curso de marketing inmoral


¡Bienvenido a la primera entrega de este curso de marketing inmoral. En esta ocasión explicaremos con todo lujo de detalle cómo crear un buen bulo en cinco sencillos pasos. Te garantizo que es la forma más sencilla de subir tu caché como profesional del marketing…

…a costa, eso sí, de vender tu alma al diablo.

1. Elige sabiamente a tu objetivo.

Para que un bulo tenga recorrido lo más importante es la víctima. Ha de ser idealmente notoria y reconocible. Partiendo de estas reglas, el objetivo puede ser una persona o una agrupación de ellas, una marca comercial, un hecho histórico, un producto de consumo o incluso un concepto abstracto. Tenemos cientos de ejemplos de bulos que son divulgados a diario relacionados con el cambio climático, intimidades de celebridades, eficacia de las vacunas, datos sorprendentes sobre políticos, tecnología, etc. Pero que no te confunda su heterogeneidad, todos coinciden en una cosa: tienen grandes enemigos.

Tu misión, si pretendes convertirte en un destacado marketero inmoral, es buscar a una víctima con enemigos de alto nivel que se puedan ver beneficiados de una buena caída en desgracia. ¿Ninguna idea? Quizás te pueda servir como ejemplo el caso reciente de Alberto Garzón, Ministro de Consumo de España y habitual cabeza de turco de la coalición de gobierno actual.

Hace un tiempo, el ministro Garzón concedió una entrevista al diario The Guardian donde habló sobre la ganadería española. Estas fueron sus palabras exactas.

La ganadería extensiva es económicamente sostenible y tiene mucho peso en determinadas regiones de España como Asturias, parte de Castilla y León e incluso de Andalucía o Extremadura. Pero esta es producción sostenible. Lo que no es en ningún momento sostenible es la que denominan [ganadería] de las macro-granjas. Cogen un pueblo de la España Vaciada, meten a cuatro mil cabezas de ganado, o cinco mil o diez mil, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta. Es una carne de peor calidad, es un maltrato animal y además lo que se produce es un impacto ecológico descomunal y desproporcionado.

Alberto Garzón en el Diario The Guardian.

Vamos a filtrar.

La ganadería extensiva es económicamente sostenible y tiene mucho peso en determinadas regiones de España como Asturias, parte de Castilla y León e incluso de Andalucía o Extremadura. Pero esta es produceción sostenible. Lo que no es en ningún momento sostenible es la que denominan [ganadería] de las macro-granjas. Cojen un pueblo de la España Vaciada, meten a cuatro mil cabezas de ganado, o cinco mil o diez mil, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta. es una carne de peor mala calidad, es un maltrato animal y además lo que se produce es un impacto ecológico descomunal y desproporcionado.

Alberto Garzón en el Diario The Guardian.

Hombreeee, muchísimo mejor así, donde va a parar… Ahora ya tenemos la base sobre la que trabajar. A partir de este momento toda la campaña girará en torno a una ficción construida en base a descontextualizar la realidad: «Alberto Garzón dice que la ganadería Española exporta carne de mala calidad».

No obstante, cuando leo la desvergüenza de estos titulares no puedo evitar pensar ¿Por qué no ir más allá? Tal y como hacía Juanjo de la Iglesia en su Curso de Ética Periodística , propongo un par de alternativas más honestas y eficaces si la intención del medio es ante todo, hacer daño.

Así que, siguiendo la lógica política de nuestros días, no podéis negarme que el siguiente titular sería de una potencia inigualable:

Los comunistas quieren prohibir la carne.

O mejor aún, ¡a la manera Brugueriana!

Mátame, camión… ¡Vuelve a cagarla Garzón!


2. Cuenta con apoyo financiero

¡JA! ¿Acaso creías que un bulo es una ocurrencia ociosa de un domingo por la tarde? Querido, a veces puede sonar la flauta, pero la mayoría de ellos arrancan desde un departamento que manufactura este tipo de noticias y cuentan con inversión de sobra para conseguir un fuerte primer empujón mediático.

Consejo gratis: ¿Tienes un buen capital ahorrado y no sabes qué hacer con el? ¿Papá puede prestarte algunas decenas de miles de euros? ¡Crea una agencia de noticias falsas (PERO NO LA LLAMES ASÍ IDIOTA), contrata un buen equipo de SEO y Social Media y verás qué rápido creces y empiezas a recibir inversión de ciertos actores interesados! ¿Éticamente reprobable? Quizás, pero si esas cosas te dan un poco igual, mientras la ley lo permita sin duda tendrás la oportunidad de sacarte buenas perras.

En este hilo de Twitter el experto en manipulación informativa Julían Macías Tovar explica detalladamente el proceso de construcción de la noticia falsa desde su nacimiento, señalando al grupo lobista que lo encargó, a la posterior secuencia de acontecimientos desarrollada por el responsable de marketing que ejecutó el encargo y finalmente el proceso posterior en el cual todos los medios afines se coordinaron para intentar esparcir la mayor cantidad de mierda en la menor cantidad de tiempo posible.

Es decir, resumiéndolo en tres partes y volviendo al ejemplo de Garzón:

  • I. Empresario con intereses en las macro-granjas ve una oportunidad para atacar a un ministro al que percibe como amenaza.
  • II. El medio propietario encarga a su responsable de marketing diseñar un bulo para tumbar a Garzón. Cómo toda campaña, contará con un presupuesto, cuya primera partida está destinada a que el portal agregador Microsoft News publique hasta quince noticias relacionadas con el tema.
  • III. Comienza una estrategia de presión que puede durar varias semanas en la que se utilizan numerosas herramientas de marketing digital para hacerse eco del bulo.

Una cosa está clara: un tinglado así no ha sido barato de montar.

¿Cuál es la moraleja de todo esto? Los bulos no son gratis, por lo que si quieres crear uno de los buenos, necesitas que alguien poderoso te lo financie. Pero no te preocupes: luego cobrarás tu comisión y a medio plazo medrarás profesionalmente dentro de un entorno donde moralmente, sin duda, te sentirás muy cómodo.

3.  Que arda.

Fuego. Esta es la auténtica magia negra detrás de la propagación de una noticia falsa. Solo necesitas hacer bien tu trabajo una vez para encender la mecha y se hará autosuficiente en menos que canta un gallo. El bulo, ya independizado, se alimentará de principalmente de aquellos intereses mediáticos alineados con sus objetivos (en esto ayuda mucho tener aliados poderosos) y reacciones indignadas a todos los elementos que componen el bulo…

…incluso el mero hecho de ser un bulo y tratar de combatirlo es una forma de reacción que premiará algorítmicamente al contenido original.

«¡Nacho! ¡Miserable marketero oportunista y tramposo! ¡¡Con esté artículo tu estás haciendo lo mismo que denuncias!!» Touché, pero al menos he intentado dejar un tiempo prudencial hasta que la tormenta amaine.

4. Esconde la mano (o no)

Descubrir el origen de un bulo no es tan complicado. Tu simplemente pregúntate quién se beneficia y ya estarás bien encaminado. Básicamente, todo aquel que vea amenazada su parcela de su poder por culpa de un elemento que escapa a su control, es un probable candidato a bulista de alto nivel. Y para ti, mi querido marketero inmoral, esta es una excelente noticia que te permitirá ocultar tus huellas.

¿Por qué conviene permanecer en un segundo plano? Porque el bulo es una herramienta que en mayor o menor medida enfanga a tpdos los implicados y puede tener un efecto boomerang que termine afectando al mismísimo creador del bulo… ¡o a la credibilidad de todo un sector profesional!

Como cerebro responsable de todo el engranaje bulístico, te conviene ser discreto. Al fin y al cabo, tu solo eres un tipo que está haciendo su trabajo lo mejor posible. De hecho, por un módico precio, en el futuro incluso podrías ofrecer esa magia negra tuya a los que antaño fueron tus objetivos.

Es cierto que hay una excepción: el profesional del marketing lacayo. Sin duda el más atolondrado de todos los marketeros inmorales, capaz de confeccionar un bulo a costa de su propia imagen para obtener resultados rápidos y poco después reconocer explícitamente, que aquello había sido un trabajito calculado. Te garantizo que no quieres ser uno de esos.

El patetismo solo es una buena estrategia para tu futuro profesional si vas a permanecer fiel a tus amos durante el resto de tu vida
…y reconocer abiertamente que has sido el responsable de un bulo manufacturado desvela un cortoplacismo mental poco práctico.

5. Déjalo morir, mide resultados y pide un aumento.

Desentiéndete de lo que ocurra después de haber hecho tu trabajo. Si el bulo ha salido fino-fino, se verá reflejado en unos KPIs brutos espectaculares y con suerte habrá cercenado algunas cabezas enemigas.

¿Sabés lo que significa esto? Exacto: llegó la hora del Power Point.

¿Existe mayor placer para un marketero que hiperdiseñar un Power Point lleno de datos y plantárselo en la cara al jefe en medio de una reunión? ¿Qué importa haber contribuido a dañar la sociedad mientras puedas mostrar unos gloriosos datos en forma de gráficos de barras con mogollón de colorines? Tus jefes lo van a flipar: has generado dinero, valor y probablemente has abierto una nueva línea de negocio. Los que tengan reparos morales se irán por la puerta de atrás y entonces, sí, podrás pedir un aumento.

Llegas a casa, agotado.

Ha sido un mes de trabajo extremadamente duro, pero ha tenido recompensa: has conseguido un aumento del 10% de tu salario. Estás satisfecho, sin duda… pero sientes un vacío interior que no consigues identificar ni relacionar con nada.

Te sientes confuso y desamparado. Y solo. Muy solo.

La soledad se transforma en frustración y luego en ira. Entonces recuerdas que la supervisora del departamento le puso pegas a la campaña desde el primer día. Lleva meses atacándote con sus mierdas sobre ética corporativa y encima cobra bastante más que tu… A no ser…

Entonces tienes una idea brillante. Como bulista excepcional, ¿por qué no utilizar tu talento para quitarte de encima a esa víbora? Eso es lo que harás.: vas a destruir su credibilidad y quedarte con su puesto. Además es una mujer, lo cual facilita las cosas considerablemente.

Solo ten en cuenta que cuando lo consigas seguirás sintiéndote vacío. Al fin y al cabo eres un marketero inmoral.

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